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PASADO, PRESENTE Y FUTURO

La Barcelona del siglo XXI es una ciudad definitivamente abierta al mundo. Y la Barceloneta, su mejor representante.

En Barcelona, una isla -la casi mítica isla de Maians-, terminó unida al continente cuando la ciudad quiso ganar terreno al mar. Este fue el origen, en cierto modo, de la Barceloneta, el barrio que, habiendo vencido al Mediterráneo, ha seguido siendo el puente de la ciudad con el Mare Nostrum en el que se baña su playa, de 1.100 metros de longitud, y su puerto.

La personalidad intensa de la Barceloneta tiene que ver con el urbanismo de sus calles, que revela una edificación premeditada -porque nada estuvo en manos del azar cuando, en 1719, se puso en pie todo el barrio-.

Plano de la Barceloneta, 1719
Plano de la Barceloneta, 1719

Tan sólidamente se imaginó el barrio en la cabeza del ingeniero Próspero de Verboom (1655-1744), que, hoy, más de dos siglos después, la Barceloneta conserva la misma estructura.

Al mismo tiempo, sin embargo, muchas cosas han cambiado. Pudiera parecer una paradoja: todo es distinto para seguir siendo igual.

Todas las ciudades con puerto son, por naturaleza, ciudades abiertas: ellas son la puerta de quienes van y vienen, y, además, el hogar de quienes se quedan.

Como barrio marinero, desde sus principios, la Barceloneta albergó a los trabajadores vinculados al mar: pescadores, estibadores o los obreros de la Maquinista Terrestre y Marítima, la empresa metalúrgica que fabricaba maquinaria pesada -incluida la destinada a barcos-.

Entrada de la Maquinista Terrestre y Marítima, fundada en 1822

Y como barrio marinero y portuario, siempre hubo quienes vinieron y se fueron, gentes de paso…, aunque hubo quienes llegaron y se quedaron. Inmigrantes de distintos orígenes que terminaron formando parte del barrio y de la ciudad.

«Casa Jaume» nació en 1913. Para entonces, la Barceloneta era un barrio populoso y con plaza de toros, «El Torín», que ese mismo año recibió a Juan Belmonte y a Manolete.

El senyor Jaume abrió las puertas de su establecimiento ofreciendo comida tradicional a precios asequibles a sus vecinos: «Escudella i carn d’olla» a 35 céntimos…

El «senyor Jaume» a la puerta de su establecimiento y rodeado de clientela

Se sabe muy poco del hospitalario «senyor Jaume»…, pero 105 años después, su establecimiento continúa abierto y, este año, se ha renovado sin olvidar su origen.

La ciudad cosmopolita y moderna que es Barcelona, sigue volviendo a la Barceloneta cuando busca paseos al lado del mar y un buen establecimiento en el que comer. Lo hacen los barceloneses y también aquellos «barceloneses de adopción», extranjeros afincados en la ciudad y que la sienten tan propia como sus lugares de origen. Los turistas, en su ir y venir, tarde o temprano también recalan en el barrio marinero.

La Barceloneta de hoy ofrece una estampa colorista y variada, en la que resuenan lenguas de todo el mundo y una oferta amplia de entretenimiento.

Es en esta Barceloneta del siglo XXI en la que tiene su lugar la nueva «Casa Jaume 1913». De propiedad pakistaní, con empleados de todo el mundo, nadie ha olvidado al «senyor Jaume», y, como él, el establecimiento ofrece una carta tradicional, marcadamente mediterránea, a precios asequibles para vecinos y recién llegados. ¡Porque en «Casa Jaume 1913» el mundo entero es bienvenido!

Después de pasear por la inconfundible Barceloneta, ¿te animas a disfrutar de una terraza abierta al puerto?, ¿a disfrutar de una paella, unos calamares, una lubina…?.

¡Adelante!. Te esperamos en CASA JAUME 1913…

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